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Comer sano ayuda a tu economía


El actual estilo de vida que llevamos, los horarios laborales y el poco tiempo libre que nos queda, obligan a gran parte de la población a comer frecuentemente fuera de casa, con el consecuente impacto en su economía personal y, en muchos casos, en su salud.
La alimentación representa uno de los elementos más importantes del gasto de cualquier familia, ya que tiene que ver no sólo con la sobrevivencia, también con la salud, el rendimiento y la productividad. La buena alimentación es fundamental para que los menores tengan un mejor aprovechamiento escolar, los adultos logren mayor productividad durante su vida laboral y las personas de la tercera edad tengan una vejez plena, sin complicaciones de salud.

Por ello, es importante que el gasto que realizas en alimentos tenga como prioridad el consumo de productos sanos, que te permitan mantenerte en óptimas condiciones de salud y con ello evitar que parte de estos ingresos los canalices a cubrir gastos de enfermedades.
¿Sabías que la mayor parte de los alimentos que consumimos en restaurantes, fondas, en la llamada “comida rápida” o en puestos de la calle, contienen altos niveles de grasas, azúcares, carbohidratos y sodio? Además de que en ocasiones los preparan con bajos estándares de higiene.
Si bien es prácticamente imposible eliminar este gasto, sí es posible economizar y cuidar tu bolsillo y tu salud. Puedes empezar por revisar cuánto gastas a la semana comiendo en fondas y restaurantes y cuánto podrían mejorar tus finanzas si preparas la comida en casa.
Llevar al trabajo alimentos preparados en casa puede ser una alternativa económica y saludable. Si organizas tu tiempo y planificas lo que te llevarás en la semana, seguro en unos meses habrás perdido unos cuantos kilos y habrás ganado muchos pesos.
Modificación de hábitos alimenticios

Para la Doctora Verónica Flores Bello, Directora de la carrera de Nutrición y Bienestar Integral del Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México, la dinámica de vida de las familias mexicanas, que contempla el trabajo para el padre y la madre, ha provocado una modificación en los hábitos alimenticios.

“La dieta ha ido cambiado en los últimos años, de una dieta tradicional mexicana a una dieta industrializada”, donde proliferan galletas, bebidas azucaradas y alimentos como botanas saladas.

Flores Bello, quien estudió la licenciatura en Ciencias de los Alimentos y la maestría en Alimentos, Nutrición y Salud con un enfoque social, en la Universidad de Nueva York, reconoció que en la época actual es difícil que la comida se realice en casa, sobre todo para las clases de menores ingresos, lo que ocasiona que se consuman muchos productos refrigerados, adquiridos en paquete.

“Sería maravilloso, pero creo que pocas personas pueden darse el lujo de regresar a casa a preparar alimentos para toda la familia, creo que esto sólo puede darse nada más en algunas clases sociales, porque tienen personas que les ayudan a preparar la comida para la familia”, apuntó la catedrática.
Recomendó que una de las maneras de cuidar el gasto en alimentos y lograr una mejor nutrición familiar, sea regresar a los viejos esquemas y no seguir consumiendo productos industrializados.

“Debemos regresar a la dieta tradicional mexicana ya sea frijol, tomate, calabazas, chile, todas la verduras, todos los alimentos que sean nativos de nuestro país, que son producidos gracias al clima que tenemos, enfocarnos en eso y evitar comprar la menor cantidad de alimentos industrializados”, puntualizó.
Las dietas no saludables están relacionadas con cuatro de las diez principales causas de muerte a nivel mundial: sobrepeso y obesidad, hipertensión, diabetes y otras enfermedades crónico-degenerativas.

El 16 de octubre de cada año, se celebra el Día Mundial de la Alimentación, proclamado en 1979 por la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en su 20ª Reunión General que se celebró en Budapest, Hungría.

Si regularmente tienes que comer fuera de casa, te recomendamos:
• Reducir la frecuencia de comidas en el trabajo e incrementar los alimentos preparados en casa.
• Cocinar sólo un día a la semana y distribuirlo en porciones para toda la semana.
• No comprar frituras o dulces entre comidas, sustitúyelos por fruta o verduras que lleves desde casa.
• Buscar las opciones más saludables y a mejor precio que estén cerca de tu lugar de trabajo.

 

 

Nota por: gob.mx


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